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¿Qué secretos guardan los bosques?

El otoño es mi época favorita del año, me gusta pasear por los bosques. Me gusta fijarme en los árboles, sus hojas y colores, es una la explosión de color digna de observación. ¿Sabes de dónde salen todos esos colores? Cuando se acerca el invierno, para no desperdiciar energía, los árboles limitan o impiden que la savia llegue a las hojas, y al faltar el verde de la clorofila, se dejan ver los pigmentos naturales. Robles y arces, por ejemplo, disfrutan de un pequeño aporte de savia, que genera esos colores rojos intensos o incluso púrpuras.

Está claro que de tanto observar los colores de los bosques viene mi fascinación por los colores terrosos, verdes, mostazas, terracotas, etc tan presentes en mis colecciones.

Lo que realmente me atrapa de los bosques, es que al pasear entre los árboles, su presencia te hace pensar en los momentos, historias y secretos que han visto pasar a lo largo del tiempo. ¡Son tantas las leyendas sobre sabios y antiguos olivos, tejos o fresnos que a lo largo de los años aún perduran!.

Además de pensar en todo lo que esconden los árboles, es interesante ver en sus troncos el origen de su vida, sus redondos anillos o la albura.

La albura es la parte más joven del árbol, la que corresponde a los anillos exteriores, los más recientes y de tono más claro. Alberga el único xilema en funcionamiento del árbol. El xilema es la red capilar que transporta el agua y los nutrientes (la savia bruta) de la planta desde la raíz hasta las hojas.

Ese único xilema es el que mantiene vivo el árbol, y la albura es ese nuevo anillo de vida que, conteniendo ese sistema, sostiene el árbol entero, es la encargada de conducir el agua y las sales minerales desde la raíz a las hojas, lo que permite al árbol alimentarse y crecer.

Esa madera que, gracias a la albura, está en continuo crecimiento, es versátil y capaz de adaptarse al medio donde se encuentra. A veces con formas sinuosas y otras simplemente rectas. Puede ser fuerte y recio como el roble y el castaño o flexible como el eucalipto y el mimbre, también a veces ligero como la corteza del alcornoque.

Me sorprende siempre la fuerza de la vida en la madera, no sólo cuando está viva y está generando continuamente crecimiento, buscando luz, alcanzando el agua con sus raíces, moviendo las hojas al compás del viento, sino aún después de muertos, los troncos secos pueden albergar tanta o más vida que cualquier árbol vivo. En su descomposición se van cubriendo de fauna y flora creando así una explosión de vida.

Pues de los bosques sale mi nuevo modelo…

La Albura es la protagonista y en la que me inspiro para crear este nuevo modelo. Atrapando en la pieza circular de madera la esencia de la vida del árbol, ese trocito de naturaleza que te acerca a atesorar esas historias y secretos que guardan los bosques.

modelo Albura en rojo y verde

Decía el pintor Marc Chagall que el rojo y el verde son dos colores contrarios que se buscan como amantes.

Yo no puedo evitar pensar en el otoño y ver juntos estos dos colores, el verde de los árboles de hoja peremne, el del musgo y los líquenes, unido a ese rojo intenso de los robles y los arces. Quizá el otoño es el momento en el que por fin los dos amantes consiguen encontrarse y por eso me hace tan feliz, y me gusta tanto, porque está lleno de vida y de amor.

No puedo terminar sin hablar un poquito del tejido de este bolso Albura, creo que se aprecia en las imágenes, tiene un tacto que es un sueño, es aterciopelado, como amelocotonado, es el complemento perfecto a estos dos colores que tanto me gustan.

Espero que tú también disfrutes cuando los lleves.

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